Artritis y desarrollo de la enfermedad, diagnóstico y tratamiento

Artritis
La artritis es uno de los tipos de enfermedad articular degenerativa más frecuentes en nuestra sociedad. Es, como hemos dicho, una enfermedad que afecta a las articulaciones, a cualquiera de ellas.

Hay muchas personas que tienden a confundir artritis con artrosis (esta última afección puedes estudiarla haciendo clic aquí), creyendo que son la misma enfermedad, y lo cierto es que no lo son. La patología que nos ocupa provoca una inflamación de la articulación que empeora cuanto más mayor se hace la persona que la padece. Un poco más tarde nos ocuparemos de los síntomas de la enfermedad. De momento vamos a ocuparnos de las causas que derivan en artritis.

Causas que provocan la artritis

La artritis es una patología de tipo inflamatorio que afecta a la membrana sinovial. Dentro de esta membrana se encuentra lo que se llama líquido sinovial. Su función fundamental es lubricar y mejorar la movilidad de la articulación. Cuando se inflama y se rompe, este líquido se desparrama por toda la articulación, erosionando el hueso y el cartílago. Esta es la base de la enfermedad.

Son varias las causas que pueden provocar esta patología tan dolorosa:

– Puede tratarse de un simple proceso degenerativo, a modo de complicación de la artrosis, la otra enfermedad con la que suele confundirse.

– En otras ocasiones son enfermedades autoinmunes las que la producen, como pueden ser el lupus eritematoso o la psoriasis. Ambas enfermedades son, como hemos dicho, autoinmunes. Esto es, el cuerpo se «ataca» a sí mismo, lo que hace que el tratamiento sea más complicado.

– Las infecciones también pueden provocar este cuadro.

– Los acúmulos de ácido úrico en las articulaciones, lo que se conoce comúnmente como gota, también puede provocar esta enfermedad.

– Los antecedentes de algún traumatismo también pueden provocar una artrosis tardía.

Como vemos, la artritis no solo afecta a personas mayores, aunque sí es cierto que son las más aquejadas por dicha enfermedad reumatológica.

¿Cuáles son los síntomas?

El diagnóstico de la enfermedad se hace básicamente de forma clínica, es decir, por lo que cuenta el paciente. No hay pruebas específicas para diagnosticarla. Sí existen parámetros analíticos que pueden apoyar el diagnóstico, pero ninguna de ellas es patognomónica de la enfermedad.

Las pruebas diagnósticas como las radiografías pueden ayudar, pero también puede suceder que exista afectación articular y la radiografía simple sea completamente normal.

Cuando se sospecha de una infección, se puede hacer una punción y posterior análisis del líquido extraído, lo que nos va a dar una orientación mucho más clara acerca de la causa, que no del diagnóstico, que como hemos dicho se basa sobre todo en la exploración clínica.

Cuando el médico explora la articulación afectada, verá que el paciente tiene dolor, la articulación está inflamada y, en algunas ocasiones, con deformidad franca.

También suele existir limitación funcional de la articulación afecta.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de esta enfermedad tiene dos vertientes: la sintomatológica y la causal, es decir, la base del tratamiento de esta inflamación articular son los antiinflamatorios y el reposo de la articulación que se está viendo afectada.

Con posterioridad, dependiendo de la causa que la haya producido, el tratamiento va a variar:

– En las artritis infecciosas, el uso de antibióticos se hace imprescindible para eliminar la causa que está produciendo esta inflamación tan dolorosa e incapacitante.

– Cuando se trata de una artritis reumatoidea o causada por otra enfermedad autoinmune, como pueda ser la psoriasis o el lupus, el tratamiento va a consistir principalmente en el uso de corticoides. No conviene abusar de este tratamiento porque, aunque es efectivo y rápido, puede alterar otros niveles metabólicos como la glucemia.

En estos casos, se hacen necesarios tratamientos inmunomoduladores como el metotrexato u otros más novedosos como los biológicos, que están proporcionando muy buenos resultados en cuanto al tratamiento de base que provoca la enfermedad inflamatoria.

¿Se trata de una enfermedad hereditaria?

Es una pregunta bastante recurrente en las consultas de los médicos: mi madre o mi padre tuvieron artritis… ¿yo también la tendré?

Es cierto que hay casos de esta enfermedad inflamatoria articular que son hereditarios, pero no todos. En otros muchos, no hay condición hereditaria, pero sí cierta predisposición familiar, con todo lo que ello conlleva…, que pueda desarrollarse en algún momento de la vida o no.

¿Puede prevenirse la artritis?

El principal aliado para el buen funcionamiento de las articulaciones es evitar su sobrecarga controlando el peso corporal. No se camina igual de ligero con 90 kilos que con 60, por eso, las articulaciones sufrirán menos si tienen que soportar menos cantidad de peso corporal.

El ejercicio ayudará a fortalecer la musculatura que rodea y ayuda a las articulaciones en su función, lo que también evitará problemas posteriores.

A todo esto debemos sumar una correcta alimentación para evitar, por ejemplo, la aparición de uno de los factores que hemos visto que la pueden causar, la gota.

Tabaco y alcohol debilitan la estructura de los huesos, facilitando por lo mismo la aparición de fracturas y lesiones articulares.

En definitiva, una vida sana va a contribuir a prevenir, si se puede, su aparición, y a tratar de que los síntomas sean más llevaderos para los afectados.