Cáncer de mama, causas, síntomas y tratamiento de elección

Cáncer de mama
El cáncer de mama es a día de hoy la neoplasia de tipo maligno más frecuente en la mujer y la principal causa de muerte en mujeres de Europa, América y en un porcentaje nada desdeñable de mujeres australianas.

A pesar de todo, esta terrible enfermedad no tiene por qué ser necesariamente mortal. Un correcto y temprano diagnóstico y un tratamiento adecuado pueden salvar la vida.

Veamos en primer lugar de qué se trata.

¿Qué es el cáncer de mama?

Este tipo de neoplasia aparece en un 90% de los casos cuando las células que recubren la parte interna de los conductos galactóforos (los encargados de transportar la leche durante la lactancia) experimentan un crecimiento desmesurado e incontrolado. Es lo que se conoce como carcinoma mamario ductal.

En el 10 % de los casos restantes, el cáncer de mama se origina dentro de la propia glándula encargada de la producción de leche. Se conoce como carcinoma mamario lobulillar.

¿A quién afecta este tipo de cáncer?

Muchas personas creen, erróneamente, que solo las mujeres pueden verse afectadas por el cáncer de mama. Nada más lejos de la realidad. Los hombres también pueden padecer esta enfermedad. El porcentaje no es muy elevado, pero es cierto que en casi todos los casos se trata de neoplasias con un alto grado de malignidad y agresividad.

En la inmensa mayoría de los casos, este tipo de enfermedad aparece sin necesidad de que exista un antecedente familiar previo. Aparecen, por decirlo de algún modo «porque sí».

Le sigue en frecuencia el cáncer de mama de tipo familiar, en el que no existe un componente hereditario, sino la suma de distintas alteraciones genéticas, lo que provoca cierta predisposición del individuo a padecer la enfermedad cuando en su familia ya ha habido casos anteriores.

Por último está el carcinoma mamario del que es responsable la mutación de un sólo gen.

Clínica y síntomas del cáncer de mama

Ya hemos mencionado anteriormente la gran importancia de un diagnóstico temprano de esta enfermedad, para poder combatirla lo antes posible. Pero, ¿cuáles son los síntomas que deben poner sobre aviso?

La amplia información de que se dispone actualmente, unida a las campañas de prevención, hace que cualquier bulto o tumoración que el paciente note en su o sus mamas sea motivo de consulta médica. En el 90 % de los casos se trata de tumoraciones benignas. Suelen ser fibroadenomas, en el caso de pacientes jóvenes, o quistes, si la edad es un poco más avanzada. En cualquier caso, ante la aparición de un bulto mamario se hace imprescindible la realización de una prueba de imagen, bien ecografía, bien mamografía o ambas, para poder hacer un correcto diagnóstico.

Ese es el síntoma principal. Un bulto.

– También debe hacernos sospechar la aparición de un aumento de los ganglios linfáticos axilares homolaterales, es decir, del mismo lado.

-En ocasiones puede aparecer dolor en la mama, la llamada mastalgia o mastodinia.

-Existencia de cambios en la coloración o en la textura de la piel, como enrojecimiento u oscurecimiento de su color natural, existencia de zonas rugosas…

-Depresión e incluso inversión del pezón. En este caso, la enfermedad suele estar en una fase avanzada, por lo que cualquier masa o bulto localizado en las mamas debe ser estudiado de forma inmediata.

Diagnóstico

Habitualmente la gran mayoría de las mujeres suelen hacerse autoexploraciones para localizar la ausencia o existencia de bultos en sus mamas. Cuando eso sucede y notan «algo», deben acudir a la consulta de su médico que les realizará una nueva exploración. Esta exploración por parte del profesional se realizará en primer lugar en vertical, después con la paciente sentada y por último, acostada en la camilla, mientras mantiene sus manos detrás de la cabeza. El médico irá explorando con las puntas de los dedos en posición plana.

Una vez localizado el bulto, se pedirá una mamografía, que es el mejor método para la detección de lesiones en su inicio.

La ecografía se utiliza sobre todo para establecer el diagnóstico diferencial entre tumores sólidos o quistes, y especialmente cuando la mamografía no muestra una imagen clara. Es muy útil en mujeres jóvenes con un patrón mamario fibroso y denso, pero no es la prueba de elección, ya que las microcalcificaciones y la detección temprana de esta enfermedad (primordial) no van a visualizarse con la ayuda de esta prueba.

Cuando existe un alto riesgo de padecer el cáncer de mama se utiliza la RNM o resonancia nuclear magnética. También se utiliza para comprobar y descartar la existencia de un tumor maligno y para tener constancia del alcance de la enfermedad.

Tratamiento del cáncer de mama

El tratamiento de la neoplasia mamaria es multidisciplinar. En él van a estar implicados cirujanos, radiólogos, oncólogos, psicoterapeutas…

Esto quiere decir que además de la cirugía, que va a erradicar el tumor, se complementará el tratamiento con las directrices que marque el oncólogo, pudiendo incluir la radioterapia, la terapia hormonal (se utiliza un antagonista de los estrógenos, el tamoxifeno) y también la ayuda de un psicólogo o psiquiatra (o ambos) debido al impacto psicológico tan fuerte de esta enfermedad.

Pese a lo terrible de la palabra y de lo que ello conlleva, el índice de supervivencia global está en torno al 60 %, siendo más alto cuanto más temprano es el diagnóstico. De ahí la importancia de las campañas de diagnóstico precoz o cribaje que se vienen realizando desde hace ya bastantes años, lo que ha hecho disminuir sustancialmente la progresión de esta enfermedad.

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