Hongos en la piel (micosis cutánea), causas, tratamiento y prevención

Hongos en la piel

Antes de empezar a hablar de los hongos en la piel, veamos qué es un hongo. Los hongos no pertenecen al reino animal ni tampoco al reino vegetal, por lo que se puede decir que constituyen un reino particular, propio de ellos solos.

Son considerados parásitos de aquella especie que es colonizada por ellos, ya que no son capaces de fabricar sus propias sustancias nutritivas de las que alimentarse.

En el caso del hombre, pueden convivir con él sin producir ningún tipo de infección o enfermedad, pero en algunas ocasiones sí son capaces de hacerlo.

Estos hongos patógenos pueden provocar enfermedades en cualquier órgano del cuerpo humano, pero lo más frecuente es que se asienten en la piel, provocando lo que conocemos con el nombre de micosis cutáneas. En ocasiones, también provocan alteraciones en las mucosas y en las uñas.

¿Cuáles son las causas que favorecen la aparición de hongos en la piel?

La humedad es la gran aliada de los hongos en la piel. Especialmente ocurre cuando esta humedad está localizada en las prendas de vestir y en el calzado (generalmente sintético), o cuando el cuerpo está en contacto con superficies que por fricción hacen desaparecer la capa ácida y grasa de la piel, protectora frente a ellos. En ese momento, como ocurre, por ejemplo, al caminar descalzos por la arena de la playa, o en una piscina, se va erosionando esta capa protectora que favorece la colonización de los hongos en la piel.

Por consiguiente, de lo anterior deducimos que las micosis cutáneas tiene más incidencia en las épocas veraniegas, donde estamos en contacto con el suelo yendo con los pies desnudos.

¿Qué síntomas producen las micosis cutáneas?

Dependiendo de donde se encuentre localizado el hongo de la piel, la manifestación sintomática va a ser una u otra.

Por ejemplo, existe una afección conocida con el nombre de intértrigo candidiásico, provocado por el hongo cándida, donde las lesiones se manifiestan en forma de placas rojas, con pústulas y vesículas que se descaman en el borde y provocan intenso picor; ese es uno de los síntomas característicos del hongo de la piel. El picor y la descamación del borde de la lesión.

Existe otro tipo de afección, la llamada tiña del cuerpo. En esta ocasión el cuerpo se puede ver afectado en cualquier lugar, excepto en palmas, plantas y en las ingles. De nuevo aparece la lesión con piel más o menos sana en el centro y el borde descamado y rojo. En esta ocasión, el picor es más leve que en el caso anterior.

En la tiña de grandes pliegues, como su propio nombre indica, se afectan las zonas con grandes pliegues como ingles, glúteos… De nuevo la forma de lesión es similar a las anteriores. Borde eritematoso y descamativo que provoca picor.

La tiña también puede afectar a la cabeza. En los lugares en los que está presente el hongo, se forman una especie de placas, que producen mucho picor y en las que el pelo se rompe y se cae muy fácilmente. Este tipo de tiña puede ser inflamatoria o no inflamatoria. La no inflamatoria es la forma más leve, en la que los síntomas son más leves y el picor menos intenso, y la inflamatoria puede llegar a ser verdaderamente grave y dolorosa; es el llamado querion de Celso. Presenta pústulas, forúnculos y costras que pueden llegar a producir alopecia, es decir, calvicie.

Cuando la micosis cutánea aparece en la barba, suele ir asociada a los folículos pilosos, esto es, a las zonas en las que hay pelo, llegando a provocar pústulas, forúnculos y una alopecia similar a la que hemos mencionado en el caso del querion de Celso.

Otro tipo de micosis que afecta a la piel y que es increíblemente común es el llamado pie de atleta. En este caso, aparecen zonas agrietadas, rojas y dolorosas entre los dedos de los pies, pudiendo incluso extenderse a las plantas de los mismos.

Pitiriasis versicolor. En este caso, vamos a tener lesiones que confluyen , pudiendo llegar a producir verdaderas «manchas», cubiertas de unas escamas de color pardo claro que se desprenderán dejando al descubierto otras más blanquecinas o rosadas que no van a tomar color con la luz del sol, lo que las hace más evidentes en épocas veraniegas.

Tratamiento de los hongos en la piel

El tratamiento de los hongos en la piel, por supuesto, va a consistir en la administración de antimicóticos o antifúngicos, ya sea por vía tópica en forma de crema o loción. En casos en los que el hongo es más rebelde o es recidivante (es decir, que aparece una y otra vez) se hace necesario el uso de tratamiento por vía oral.

Prevención

Ya hemos visto antes lo que les gusta a los hongos, cual es su caldo de cultivo favorito: la humedad.

Para prevenir la aparición de hongos en la piel, lo más adecuado es evitar las zonas húmedas en nuestro cuerpo, es decir, siempre que vayamos a la playa o hagamos uso de la piscina, sudemos en exceso, etc., nos ducharemos inmediatamente con agua limpia secando bien cada pliegue de nuestro cuerpo para evitar lo que a ellos tanto le gusta.

Además, seremos cautelosos con nuestros pies, utilizando chanclas o calzado especial para caminar sobre suelo húmedo o mojado, evitando así que los posibles hongos que se encuentren acantonados ahí pasen directamente a nuestros pies provocándonos una posible infección.