La otitis y sus causas asociadas, tipos, síntomas y prevención

Otitis
© Paradais Sphynx

La otitis es una afección muy común y, contrariamente a lo que muchas personas piensan, no solo afecta a niños, aunque bien es verdad que son la mayor parte de los afectados.

Se trata de una inflamación del oído o de alguna de las partes que lo componen.

¿Cuántos tipos de otitis existen?

Los tipos de inflamación de oído que nos podemos encontrar dependerán de la parte a la que afecten. Así pues, podemos encontrar dos tipos:

Otitis externa: es la que va a afectar a la parte externa del oído, es decir, a lo que es la entrada misma del oído y el conducto auditivo externo.

Otitis media: este tipo de inflamación afectará a la parte media del oído, justo donde se encuentra el tímpano.

Causas de la otitis

Las otitis pueden estar provocadas por virus, bacterias (te sugiero este artículo relacionado con bacterias) y hongos principalmente. Son una motivo de consulta muy frecuente en los centros médicos por los síntomas que producen y que los veremos más adelante.

En las afecciones ocasionadas por virus, los gérmenes responsables suelen ser el virus respiratorio sincitial, el virus influenzae, el virus parainfluenzae, el adenovirus y el rinovirus.

Cuando el responsable de la infección es una bacteria, suele afectarse el oído medio y los gérmenes implicados son el Streptococcus pneumoniae, el Haemophylus influenzae; le siguen en frecuencia la Bramanella catarralis, el Streptococcus del grupo A y el Staphylococcus aureus.

En aproximadamene un 10% de los casos, el causante de la infección es un hongo, un gérmen oportunista muy asociado a la humedad, por lo que suele aparecer con gran frecuencia en verano, por las piscinas, playas…

Síntomas

Las infecciones óticas siempre causan dolor. Es el principal motivo que lleva a los pacientes a consultar con el médico. Se trata de un dolor que se describe como “amargo” punzante, muy intenso.

Cuando el médico explora al paciente, si la infección es vírica, lo primero que va a ver es un eritema o enrojecimiento de la zona del conducto auditivo externo, que es donde afectan principalmente los virus. No es frecuente que en este tipo de infección aparezca exudado o supuración.

Cuando la afección es originada por una bacteria, lo habitual es que, además de enrojecimiento del conducto auditivo, exista exudado, es decir, secreción. Esta secreción puede ser más o menos amarillenta, verdosa o blanquecina en dependencia del micro organismo causante de la infección.

Habitualmente el tímpano suele estar también rojo y la exploración con el otoscopio es molesta para el paciente, por lo que hay que hacerla con muchísimo cuidado.

En el caso de que los hongos sean los responsables de la infección, además del dolor es habitual que aparezca picor.

A la evaluación óptica con el otoscopio se ve un punteado blanquecino, con aspecto algodonoso. Son las hifas del hongo.

Tratamiento de la otitis

Dado que hay varios tipos de infección de oído, el tratamiento no va a ser el mismo en todos los casos.

Cuando el responsable de la infección es un virus, el tratamiento va a ser sintomático, es decir, que va a ir encaminado única y exclusivamente a paliar los síntomas. Consistirá en analgésicos tipo paracetamol o antiinflamatorios como el ibuprofeno. El calor aplicado sobre la zona dolorosa ayudará mucho a aliviar los síntomas, así como una correcta hidratación.

En el caso de que el gérmen responsable sea una bacteria, va a hacerse necesario el uso de antibióticos. En muchas ocasiones el antibiótico tópico, es decir, en gotas aplicadas directamente en el oído no van a ser suficientes. En estos casos, se utilizan antibióticos por vía oral; además, con relativa frecuencia, las infecciones de oído van asociadas a infecciones de la faringe y de este modo, con el tratamiento antibiótico “por boca” se solucionan dos problemas a la vez.

No es infrecuente que haya que asociar a este tratamiento el uso de analgésicos o antiinflamatorios para complementar el tratamiento.

En otras ocasiones, cuando la infección ya es más severa, suele acumularse moco tras el tímpano, que con el otoscopio suele aparecer como “abombado”, brillante, y se acompaña de una sensación de hipoacusia o retumbamiento de los sonidos.

En esos supuestos, el uso de corticoides va a ser de gran ayuda.

En el caso de que la infección esté causada por un hongo, ni el tratamiento sintomático ni el antibiótico van a aser efectivos. En esta ocasión se hará imprescindible el uso de antimicóticos en tratamiento tópico o bien vía oral, si la infección es muy rebelde.

En ocasiones, los tratamientos utilizados no resultan efectivos, por lo que se hace necesaria la realización de un cultivo del exudado con el antibiograma correspondiente, para saber qué gérmen específico es el causante de la infección y así proceder al tratamiento correcto que consiga curar la afección.

Prevención

En la mayoría de las ocasiones las infecciones no se pueden evitar. Los cambios de temperatura bruscos, la bajada de defensas por distintos motivos ocasionan que el cuerpo humano quede más vulnerable.

Lo que sí se puede hacer es tratar de evitar, en la medida de lo posible, determinadas actitudes que pueden favorecer su aparición, como pueden ser no utilizar bastoncillos para limpiar los oídos y, sobre todo, utilizar tapones en las ocasiones en las que se haga uso de piscina o playa para no contribuir a la proliferación de hongos, que necesitan humedad para crecer.