Qué es la alergia, síntomas, tipos o factores desencadenantes, prevención

Alergia
En ocasiones, nuestro organismo reacciona ante determinadas sustancias que lo «atacan», produciendo una sustancia llamada histamina. Esta sustancia hace que aparezcan los síntomas típicos de una alergia y que luego veremos más en profundidad.

Tipos de sustancias alergénicas

Los elementos causantes de una alergia son tan variados como podamos imaginarnos. Incluso si nunca antes hemos experimentado una reacción similar, puede aparecer esta condición de un día para otro.

Pero, ¿qué puede provocarnos una reacción alérgica? Veámoslo.

– Elementos naturales: el polvo, los ácaros, el polen, el pelo de los animales, especialmente perro y gato (aquí puede encontrar más información respecto a los gatos), el agua caliente y el agua fría, lo mismo que el calor y el frío son elementos que pueden provocar reacciones alérgicas. También podemos destacar las picaduras de mosquitos, la tan temida mosca negra, arañas, pulgas…

– Elementos artificiales: entre las sustancias artificiales que con más frecuencia provocan este tipo de reacciones tenemos los tintes para el pelo. Perfumes, productos de limpieza, determinados plásticos, caucho, látex…, también son elementos que producen alergias con bastante frecuencia.

– Alimentos: los alimentos provocan reacciones alérgicas cada vez más. Entre los alimentos más alergénicos encontramos con gran diferencia sobre los demás los frutos secos. Frutas como la fresa, el plátano y el kiwi también destacan en este apartado.

– Fármacos: como hemos dicho antes, incluso si nunca hemos sido alérgicos a algún medicamento, como pueden ser los que contienen penicilina, en un momento dado de nuestra vida podemos tomarlo y experimentar una reacción alérgica.

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando hay una reacción alérgica?

El organismo tiene memoria. Cuando una sustancia lo ataca, lo altera o le «molesta» de cualquier modo, el sistema inmunológico reacciona provocando determinados síntomas que conocemos como alergia. Cuando eso ocurre, ponemos el remedio adecuado para paliar los síntomas y hacer que desaparezcan, pero si en otra ocasión el cuerpo vuelve a entrar en contacto con la sustancia que provocó la reacción la primera vez, experimenta de nuevo esa desagradable sensación.

Como ya hemos dicho, lo hace liberando histamina, que es la responsable de la aparición de los síntomas, que pueden variar desde algo muy leve hasta reacciones potencialmente mortales.

Síntomas de la alergia

Los síntomas de la alergia se manifiestan de forma diferente dependiendo de la sustancia responsable del cuadro.

Polvo, polen…

Así pues, en las reacciones provocadas por elementos como el polvo, el polen, lo que se conoce como «fiebre del heno», los síntomas que va a experimentar el paciente alérgico son:

– Picor de nariz

– Moquita, destilación nasal o rinorrea

– Picor de paladar

– Tos

-Lagrimeo y picor de ojos, acompañado de enrojecimiento de los mismos

Cuando la reacción es provocada por un alimento

– Picor en labios y en paladar

– Erupciones en labios

– Hinchazón de lengua o incluso de glotis, puede provocar, en casos graves, una reacción incluso mortal, es lo que se conoce con el nombre de anafilaxia o reacción anafiláctica.

Picadura o mordedura de insecto

– Hinchazón en la zona de inoculación del veneno o sustancia que produce la reacción.

– Picor en la zona, que puede extenderse a todo el cuerpo. No es necesario que haya varias picaduras. La sustancia inoculada por el insecto viaja por el torrente sanguíneo, pudiendo provocar síntomas en varias partes del cuerpo aún con una sola picadura.

– También puede aparecer anafilaxia, dependiendo del grado de alergia que tenga el sujeto en cuestión.

Fármacos

Si la reacción es un fármaco suelen aparecer erupciones pruriginosas, inflamaciones en determinadas partes del cuerpo e incluso, de nuevo, anafilaxia.

Prevención de la alergia

El primer paso para hacer frente a una reacción alérgica es eludir el elemento que la produce. Si no estamos seguros de cuál es, será de gran utilidad la realización de un diario o lista de alimentos, situaciones, fármacos implicados, etc., para así poder evitarlos y prevenir, por ende, la reacción.

Complicaciones y tratamiento en la alergia

Entre las complicaciones más graves a las que podemos enfrentarnos cuando sucede una reacción alérgica están la sobreinfección de las lesiones, muchas veces por rascado, y la anafilaxia, a la que ya hemos hecho referencia en varias ocasiones. Cuando se produce esta última, hay que actuar con mucha rapidez, puesto que la vida del paciente corre serio peligro. Hay que acudir con celeridad a un centro médico donde le administrarán las medidas adecuadas que ahora veremos.

Cuando la reacción de la alergia es leve, suele bastar con la administración de un antihistamínico (bloqueador de la histamina).

Si la reacción ya es moderada, resulta muy útil, rápida y efectiva la administración de corticoides por vía intramuscular, lo que hace desaparecer los síntomas en cuestión de minutos. También puede aplicarse la misma sustancia (corticoides) de forma tópica, como crema, pomada o emulsión.

Cuando hay sobreinfección por rascado o por una excesiva reacción del organismo al alérgeno, se hace necesaria la instauración de tratamiento antibiótico, bien tópico, bien, por vía oral, o ambos.

Por último, cuando se da una reacción anafiláctica o shock anafiláctico, la adrenalina es nuestro aliada estrella. Muchos pacientes la llevan siempre consigo por el riesgo tan grande que supone esta reacción, ya que un edema de glotis sin tratamiento puede conducir a la muerte. En situaciones extremas, puede tener que practicarse una traqueotomía, para salvar ese edema y que el aire oxigene al paciente de forma correcta.

Por otra parte, existen desde hace varios años las vacunas para las alergias, pero deben ser administradas cuando la reacción es a una sustancia determinada (polen de una planta en especial, a un insecto…), lo que puede minimizar o incluso hacer desaparecer los síntomas, pero siempre estando alerta ya que las alergias no suelen curarse.

En cualquier caso, el profesional de la medicina es quien va a orientar y tratar al paciente alérgico en su prevención y tratamiento.