Síndrome de Asperger, qué es, consecuencias y síntomas

Síndrome de Asperger
El síndrome de Asperger es una enfermedad en la que existe un retraso en el desarrollo del niño; es un trastorno del espectro autista. Se caracteriza por afecciones de tipo neurológico que afectan principalmente a la forma que tienen de comunicarse.

Normalmente, alrededor de los 2 o 3 años de edad, los niños afectados por el síndrome de Asperger conservan en un principio las habilidades más tempranas del lenguaje, presentan dificultades para caminar, cierta torpeza y, en general, retrasos del desarrollo motor.

Pero veamos en primer lugar cuál es el origen de esta enfermedad descrita por Hans Asperger, de quien lleva su nombre.

Causas del síndrome de Asperger

Aunque se ignora el mecanismo que lleva a su aparición, se ha demostrado el carácter genético de este síndrome. No se sabe asimismo cuál es el gen responsable, ya que los estudios llevados a cabo han reconocido la implicación de múltiples factores implicados en esta alteración genética.

Además de esta alteración, otro factor que puede ayudar a la aparición del Síndrome de Asperger es la exposición a agentes teratogénicos, esto es, que producen alteraciones en el feto, ocasionando enfermedades congénitas, a los que la madre haya estado sometida en los primeros dos meses de embarazo, que son los más delicados.

Manifestaciones clínicas del síndrome de Asperger

Ya hemos comentado anteriormente que el síndrome de Asperger se caracteriza porque los niños que lo presentan experimentan un retraso en su desarrollo. Eso provoca la aparición de un conjunto de síntomas. Veamos cuáles son:

– Relaciones interpersonales pobres y deterioradas. El individuo afectado tiene unos comportamientos «tipo» muy restringidos a sus intereses.

– El desarrollo cognitivo y del lenguaje no suelen verse afectados.

– Suelen obsesionarse con un tema determinado al que encaminan toda su atención, es el objeto principal de su discurso.

– Ausencia de empatía por el entorno que los rodea.

– Sensibilidad hacia los demás muy limitada, incapacidad para demostrar interés hacia una persona, lo que provoca que, en ocasiones y sin intencionalidad, sean infantiles, ingenuos y crueles con los demás.

– Intereses muy limitados y en muchas ocasiones sin utilidad de ningún tipo, como puede ser memorización de largas listas de nombres o números.

– Su lenguaje tiende a ser rimbombante, excesivo, expresado en un tono monocorde, lo que puede resultar aburrido a su entorno.

– No tienen facilidad para comunicarse de un modo que sea no verbal, evitando interaccionar con los otros individuos con gestos, miradas,..

– Muestran poco interés hacia las opiniones, pensamientos o sentimientos de los demás.

– Establecimiento de rutinas que les cuesta mucho modificar o romper

Todo esto se traduce en una torpeza para reaccionar con espontaneidad bien de palabra o en sus manifestaciones locomotoras, donde también muestran cierta lentitud o retraso en el desarrollo de su coordinación motriz.

Este conjunto de síntomas puede desembocar en ocasiones en la aparición de ansiedad o incluso depresión, que no hace sino complicar el cuadro.

Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Asperger es complicado ya que no existen métodos normalizados para realizarlo. Además, muchos médicos consideran esta enfermedad como una especie de variante del autismo, con lo que el niño afecto puede recibir varios tratamientos al equivocar el diagnóstico.

Por eso, la gran mayoría de los profesionales se guían por una serie de clínica que suele aparecer de forma casi generalizada en estos niños. Estos son el retraimiento social, la falta de interés por las otras personas, no suelen establecer contacto ocular, no se giran cuando los llaman por su nombre.

Como hemos dicho, esto suele aparecer en los primeros 3 años de vida, pudiendo hacerlo más pronto o más tarde, pero siempre en ese período de tiempo.

¿Existe algún tratamiento eficaz?

Dada la etiología o causa de esta enfermedad a priori se hace difícil pensar que pueda existir algún tratamiento que le dé solución. Y desgraciadamente, así es. Desde esta perspectiva, el tratamiento va a consistir en abordar la dificultad de comunicación, las conductas repetitivas y la torpeza locomotora. Se debe individualizar el tratamiento, es decir, se debe tomar a cada individuo por separado y proporcionar tratamiento lo antes posible en los aspectos que más lo necesite.

– Se realizarán terapias de grupo, donde los niños con esta enfermedad aprenderán habilidades sociales para intercomunicarse con otros individuos.

– Terapia del habla o conductual cognitiva para enseñar a los niños a calmar sus emociones y disminuir la intensidad de la repetición de sus rutinas.

– Administración de medicamentos para la ansiedad o depresión concomitantes que pueden aparecer.

– Terapias del habla para conseguir que los niños adquieran más habilidades a la hora de llevar una conversación normal.

– Terapia física u ocupacional para aquellos niños con alteraciones sensitivas o motoras y así mejorar su capacidad motriz.

No debemos dejar de lado a las personas que rodean a ese niño afectado por esta enfermedad, su familia, su entorno, que va a proporcionar a ese niño el apoyo que necesita, así como ser un refuerzo para las terapias que va a recibir fuera del entorno para que pueda conseguir desarrollarse personal y profesionalmente en el futuro, cosa que no es inusual gracias a la interacción de todas las terapias.

Una respuesta a «Síndrome de Asperger, qué es, consecuencias y síntomas»

  1. El síndrome de Asperger no es una enfermedad. Es una condición diferente comparada con la mayoría de personas donde el procesamiento de la información no es igual que en la mayoría de la sociedad.

Los comentarios están cerrados.