Acné, causas responsables, tipos y tratamientos de elección

Acné
El acné es la enfermedad más común que sufre la piel. Bajo la piel y aflorando a la misma existen las glándulas sebáceas, que desembocan en los folículos pilosos y en los folículos sebáceos. Cuando estos se encuentran obstruidos se forma lo que se conoce como espinillas, que es el acné común.

Existen distintas fases en la evolución de esta enfermedad, que luego veremos más en profundidad. Son la aparición de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y cicatrices, aunque pueden no aparecer todas las fases.

¿Cuáles son las causas del acné?

Se barajan múltiples causas como las responsables de la aparición de esta enfermedad de la piel. Cuatro de ellas son las consideradas como principales y después hay otras que también contribuyen a su aparición y / o a su empeoramiento.

Causas principales

– Hiperplasia de la glándula sebácea, con el aumento de la producción de sebo que ello conlleva.

– Queratinocitos descamados de forma anormal. Los queratinocitos son las células más abundantes en la capa más externa de la piel. Son los encargados de la producción de la queratina, una proteína extremadamente dura.

– Proliferación o crecimiento de la bacteria Propinebacterium acnes.

– Inflamación de la glándula sebácea y de la capa superficial de la piel.

Causas favorecedoras

– Alteraciones hormonales como ocurre durante la menstruación o la pubertad.

Estrés y estados de ansiedad.

– Existencia de un folículo estrecho, que favorece la dificultad de la expulsión del sebo.

– Determinados fármacos.

– Exposición solar.

La dieta y la falta de higiene se han considerado factores causantes o favorecedores de la aparición del acné, pero no tienen ninguna relevancia en la etiología o causalidad de esta enfermedad.

Tipos de lesiones que pueden aparecer con el acné

Lo más frecuente es la existencia de espinillas, los llamados comedones. Suelen aparecer con gran diferencia en cara, seguidos en frecuencia por el cuello y la parte superior del tórax. No suele aparecer en otras localizaciones. Veamos con más destalles los distintos tipos de lesiones consecuencias del acné:

– No inflamatorias, los mencionados comedones. Pueden ser abiertos (puntos negros) o cerrados (puntos blancos).

– Inflamatorias, pueden ser superficiales, las que conocemos como pústulas y pápulas y profundas, que están constituidas por los quistes, los nódulos y los abscesos.

– Cicatrices.

– Posterior hiperpigmentación de las cicatrices, esto quiere decir que las zonas en las que hubo acné quedan más rojas u oscuras.

¿Cuál es el tratamiento de esta enfermedad?

El tratamiento del acné va a depender de la extensión de las lesiones y de su grado. En un alto porcentaje de pacientes, esta enfermedad de la piel es autolimitada y desaparece por sí sola al llegar a una edad adulta.

En otro tanto por ciento nada despreciable, la enfermedad se cronifica, requiriendo en muchas ocasiones tratamientos más agresivos e incluso asistencia psicológica debido al impacto emocional que puede llegar a producir en el individuo que la padece.

Normalmente el acné, si es de carácter leve, suele responder a un tratamiento tópico, es decir, sin necesidad de ingerir ningún medicamento.

Es un tratamiento cuyos resultados son lentos, y en algunas ocasiones pueden llevar al individuo a abandonarlo por considerar que no surte ningún efecto. Es muy importante destacar este punto y pedirle al paciente que tenga paciencia y no deje de usar el tratamiento prescrito para que sea efectivo. Debe aplicarse incluso por las zonas libres de lesiones, ya que pueden existir microlesiones en formación y será mucho más fácil tratarlas en inicio que cuando ya han hecho su aparición.

El rey de los tratamientos tópicos lo constituye el peróxido de benzoilo, con capacidad atiinflamatoria. Normalmente se suele utilizar junto a antibióticos en crema o en loción para completar este tipo de tratamiento.

También es muy efectivo el uso de una sustancia, la isotretinoína, perteneciente al grupo de los retinoides tópicos. No debe usarse junto al peróxido de benzoilo, ya que una sustancia inactiva a la otra. Si se decide combinar ambos tratamientos, se hará de forma alterna. Se aplica en crema, junto con un antibiótico, que suele ser la clindamicina. Se aplicará por la noche ya que es una sustancia fotosensible, es decir, que no puede exponerse a la luz solar.

Cuando tenemos que utilizar tratamientos por vía oral, es ya porque la enfermedad ha alcanzado gran extensión o gravedad de las lesiones. Suelen utilizarse antibióticos de distintos tipos, aunque el más utilizado es la minociclina, debido a su gran efecto antiinflamatorio asociado a su efecto antibacteriano.

La isotretinoína o ácido retinoico ingerido es muy efectivo. Reduce el tamaño de la glándula sebácea y su producción de sebo, así como normalizando la proliferación de la bacteria responsable y la queratinización. Es decir, normaliza los principales factores causantes, e incluso revierte sus efectos.

Es un tratamiento con el que hay que tener cuidado debido a sus efectos secundarios teratogénicos, es decir, alteraciones en el normal desarrollo sobre un posible feto. Si se administra en mujeres en edad fértil, se asociará a anticonceptivos orales y no se utilizará por norma general durante más de seis meses seguidos.

Además de lo anterior, podemos corregir las alteraciones hormonales que puedan estar provocando esta enfermedad, podemos extraer comedones, lo que provoca cierta sensación de alivio momentánea en el paciente al verse libre de lesiones, igual que la exfoliación, terapia con luz…

Son muchas las opciones, pero sobre todo, hay que ofrecer apoyo emocional al paciente que lo padece, por el impacto psicológico que produce en él.