Prevenir lesiones musculares, tipos más frecuentes

Prevenir lesiones musculares
Rhona-Mae Arca/CC BY 2.0

El cuerpo humano tiene más de seiscientos músculos que lo conforman. Es una cifra realmente alta. Estos músculos se encuentran en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Es evidente que no todos son iguales en tamaño, longitud, función, pero todos ellos son importantes. Al estar distribuidos por todo el cuerpo, se encuentran a distinta profundidad y, aunque no todos son susceptibles por igual de sufrir una lesión, ninguno de ellos está a salvo de que le ocurra, por esta razón en este artículo hablamos de cómo prevenir lesiones musculares.

Es importante hacer una puntualización. Siempre que se habla de lesiones musculares, tenemos tendencia a pensar en deportistas profesionales o personas que realizan algún tipo de actividad física. Si bien es más frecuente que ocurra en estas personas, una lesión en un músculo es algo que puede sucedernos a cualquiera.

Para entrar un poco en materia, vamos a distinguir entre los diferentes tipos de lesiones musculares con las que nos podemos encontrar. Pueden ser desde algo prácticamente insignificante hasta lesiones realmente graves. Por eso es muy importante saber cómo prevenir lesiones musculares, algo de lo que hablaremos un poco más adelante.

Tipos de lesiones musculares

De menor a mayor gravedad podemos distinguir las siguientes lesiones en el sistema muscular:

– Calambre: Los músculos están compuestos por fibras. Estas fibras (en mayor o menor cuantía), pueden sufrir espasmos, como si fueran sometidas a pequeñas descargas eléctricas, que hacen que el músculo sufra contracciones. Es algo involuntario y doloroso originado por haber sometido al músculo a un esfuerzo excesivo, como puede suceder al caminar largos trechos con tacones sin estar acostumbrada a ello; es algo bastante habitual.

– Contracturas: Siguen en «gravedad» y frecuencia a los calambres. Cuando un músculo o grupo de músculos ha estado sometido a un estado de esfuerzo excesivo y habitualmente prolongado, ya sea de tipo nervioso, físico (cargar peso excesivo), el músculo responde tensándose como la cuerda de una guitarra cuando dejamos el cuerpo en reposo y se supone que debería relajarse; en realidad, el cuerpo se «defiende» del modo contrario.

– Distensión: Es lo que sucede cuando el músculo es sometido a una fuerza que lo alarga más de su tamaño normal.

La recuperación del músculo dañado no suele durar más de una semana, aunque todo depende de cada persona y de cómo de seria se tome la parte el prevenir lesiones musculares.

– Contusión: Una contusión muscular se produce cuando un agente externo choca contra el músculo y lo golpea contra el hueso, inflamando la zona.

– Rotura fibrilar: Cuando hay una «solución de continuidad» en las fibras que componen los músculos, se dice que hay una rotura fibrilar. Es una lesión bastante dolorosa y su recuperación dependerá de la cantidad de fibras musculares dañadas.

– Rotura muscular: Es un cuadro similar al anterior, pero más grave. En este caso, se lesionan más cantidad de fibras o incluso el músculo completo. En ocasiones, el tratamiento pasa por ser quirúrgico.

Tratamiento

Es muy importante tratar las lesiones musculares cuando ya se han producido. Prevenir lesiones musculares es mucho más importante y ayuda a prevenir males mayores, pero cuando ya ha sobrevenido la lesión, debemos saber qué hacer.

La mayor cantidad de lesiones musculares leves suele curarse por sí sola. Solo se requiere reposo y tiempo. La aplicación de calor seco, toma de antiinflamatorios, relajantes musculares o vendajes compresivos en casos de roturas fibrilares va a ayudar de forma increíble.

Pero lo importante es prevenir lesiones musculares. ¿Cómo lo hacemos?

Prevenir lesiones musculares en deportistas

La mayor parte de las lesiones musculares suelen suceder en personas que se dedican a la realización de deporte, bien de forma esporádica o de bien de forma profesional.

Para ello, es imprescindible que se realice una preparación de los músculos. Esta preparación para prevenir lesiones musculares va a pasar por el calentamiento de los músculos, realizar estiramientos para prevenir posibles calambres. Una alimentación y una hidratación adecuadas también van a contribuir a esta prevención.

Pero el grueso de las lesiones musculares suceden en la vida cotidiana, en el día a día. a estudiantes, amas de casa…, y es de lo que vamos a ocuparnos a continuación.

Las lesiones musculares en nuestra vida diaria

Muchas veces no nos damos cuenta de que nuestros malos hábitos, malas posturas pueden provocarnos lesiones musculares.

Para su prevención es imprescindible solucionar la causa del 80 % de las lesiones musculares. ¿Y cuál es esa causa? Las malas posturas. Sentarnos mal en el colegio, en el trabajo puede acarrearnos dolores musculares de espalda en una proporción nada desdeñable del 80 % de la población.

Tenemos que prestar especial atención a la postura que adoptamos con los ordenadores, con los móviles, que nos pueden acarrear contracturas cervicales que pueden ser verdaderamente dolorosas y provocar incluso cuadros más graves, como vértigos. Sentarnos rectos, con la espalda bien apoyada en el respaldo de la silla es fundamental.

Los dolores de espalda de los niños, acarreados por el peso que han de llevar en sus mochilas, van a ser los causantes de verdaderos problemas de espalda, ya sean dolores o desviaciones de columna cuando sean adultos. Por eso, otro modo de prevención es el uso de mochilas de arrastre con ruedas.

Cuando nos encontremos en la tranquilidad de nuestro hogar se hace imprescindible sentarnos en postura cómoda, con ambos pies apoyados en el suelo y la espalda completamente apoyada en el respaldo. A priori puede parecer una postura incómoda y quizás pensemos que es mejor estar tumbados; nada más lejos de la realidad.

De igual modo debemos guardar una higiene postural correcta en el momento del descanso nocturno. Las mejores posturas para dormir y que más van a proteger nuestra espalda y nuestras piernas de posibles lesiones, serán de lado o boca arriba. Trataremos de adoptar esa postura y no boca abajo, algo verdaderamente nefasto para la zona lumbar y cervical, dos de los grupos musculares más afectados.