Transmisión de enfermedades infecciosas

Transmisión de enfermedades infecciosas

Las enfermedades infecciosas están producidas por virus, bacterias, protozoos, hongos o parásitos. Estos agentes patógenos, una vez que han infectado un organismo, son susceptibles de pasar a otro organismo, produciendo enfermedades que serán más o menos graves. Es lo que conocemos con el nombre de transmisión de enfermedades infecciosas.

Este proceso esta pues, producido por un agente infeccioso o sus productos tóxicos que se transmiten desde un huésped infectado o un reservorio inanimado a un huésped susceptible.

Vamos a ver más en profundidad qué elementos intervienen en la transmisión de enfermedades infecciosas, es decir, el agente, la fuente de infección, el vector, el huésped y las formas de transmisión.

Elementos intervinientes en la transmisión de enfermedades infecciosas

Agente causal

Es el primero de los eslabones que intervienen en la transmisión de enfermedades infecciosas. Es necesario que exista, pero no es suficiente; es decir, que debe existir un agente causal, pero además, deben darse una serie de condiciones adecuadas para que se produzca dicha transmisión.

Este agente va a ser el primer responsable de la transmisión. Ya conocemos que pueden ser virus, bacterias, hongos, protozoos,…

Fuente de infección

La fuente de infección de estas enfermedades es el animal, persona u objeto desde la cual el agente infeccioso va a pasar al huésped. Por decirlo de algún modo es la «casa» del agente infeccioso.

Vector

Conocemos con el nombre de vector al organismo vivo que se encarga de transmitir las enfermedades. Esta transmisión de enfermedades infecciosas puede realizarse entre animales y personas y también entre personas y personas. Gran parte de estos vectores están constituidos por mosquitos que al chupar sangre de la persona o animal que esté infectado, ingiere el agente infeccioso. Después, al chupar de nuevo a una persona o animal sanos, les inocula el patógeno que desarrollará o no la enfermedad.

Pero no solamente son mosquitos. Pueden ser pulgas, garrapatas, o incluso caracoles acuáticos.

La transmisión de enfermedades infecciosas por medio de vectores constituye al menos el 17 % de todas las enfermedades infecciosas. Suelen darse en zonas subtropicales y tropicales, aunque con los fenómenos migratorios, podemos encontrarlas en cualquier parte del mundo.

Huésped

Es el organismo, persona o animal donde el vector va a depositar el agente infeccioso. No todos los huéspedes van a desarrollar la enfermedad que produzca el agente patógeno. Como hemos dicho al principio, tienen que intervenir otra serie de factores que «faciliten» que el sujeto se infecte.

El huésped debe ser lo que llamamos «susceptible» a desarrollar la enfermedad. Esto va a depender de la edad, sexo y predisposición genética.

También intervendrán los mecanismos de defensa innatos del sujeto a infectar, así como de otros mecanismos de defensa basados en alimentación, higiene, condiciones medioambientales…

Así pues, el agente infeccioso es necesario, pero no suficiente para la transmisión de enfermedades infecciosas.

Puerta de entrada

La puerta de entrada del agente patógeno en la transmisión de enfermedades infecciosas es la misma que la de salida. Es el lugar por el que el microorganismo productor de la enfermedad penetra en el huésped.

La principal puerta de entrada y salida de los agentes patógenos es principalmente respiratoria, como ocurre con los catarros comunes, la tuberculosis,…

Pero aunque sea la principal, no es la única. Otras puertas de entrada pueden ser digestiva (fiebre tifoidea, hepatitis A…), puerta genito-urinaria (VIH, sífilis…), cutánea (sarna, rabia…), e incluso placentaria (rubéola, VIH…).

Vías de transmisión de las enfermedades infecciosas

Las enfermedades infecciosas encuentran unas vías o mecanismos mediante los cuales el agente patógeno llega desde la puerta de salida del reservorio hasta la puerta de entrada del huésped. Pueden ser de dos tipos:

Vías de transmisión directas

Mediante esta vía el agente infeccioso se pone en contacto con el huésped de forma inmediata y directa (transferencia) o en forma de proyección.

Transferencia: contacto directo, como ocurre con las enfermedades de transmisión sexual.

Proyección: gotitas expulsadas por el huésped infectado al hablar o toser a una distancia relativamente corta, de máximo un metro. Así, el agente se introduce a través de la conjuntiva, nariz, boca,…

Vías de transmisión indirectas

En este caso se hace necesaria la existencia de un objeto que hace de intermediario entre el huésped que infecta y el nuevo sujeto sano que va a ser infectado.

Este intermediario a través del cual se produce el contacto indirecto puede ser un objeto, juguete, ropa, e incluso alimento contaminado.

Dentro de estos intermediarios encontraríamos también el mismo aire que respiramos cada día. Se llaman aerosoles microbianos y son partículas compuestas total o parcialmente por microorganismos patógenos que pueden permanecer en el aire, suspendidas, durante bastante tiempo.

Encontramos en este grupo, aparte de las gotículas expulsadas por el aparato respiratorio del sujeto infectado, el polvo. Sí, polvo. Puede contener microorganismos presentes en ropa, suelo, vestidos contaminados que se transportan por el aire mediante agitación, como ocurre cuando se sacude la ropa de cama o la misma ropa que podemos llevar puesta cada día.