Virus, definición, estructura y ciclo biológico

Virus

Cuando se escucha la palabra virus, todas las personas, hasta las más profanas en la materia, saben que se trata de algo nocivo, de algo «malo».

Definición de virus

Pero, ¿qué es exactamente un virus? En efecto, un virus es un agente infeccioso, es decir, capaz de producir una infección más o menos grave dependiendo del tipo de que se trate. Es un microorganismo acelular que necesita las células de otros organismos para multiplicarse.

Vendría a ser un parásito. Como hemos dicho, es un organismo microscópico, o mejor dicho, sub-microscópico, ya que su tamaño impide que pueda ser visto con un microscopio óptico.

Su tamaño viene a ser alrededor de 100 veces menos que el de las bacterias. Por ello se necesita un microscopio electrónico para su observación.

Estructura de los virus

Una pregunta obligada es: y, siendo tan pequeños, ¿de qué se componen? ¿Cuáles son sus características principales?

Pues bien, un virus consta de dos partes: la cápside y el ácido nucleico.

Vamos a detenernos en este punto para comprender un poco mejor las dos partes de las que se compone.

Cápside

La cápside es una cubierta cuya función es rodear, proteger y aislar al ácido nucleico. También recibe el nombre de cápsula vírica. Su composición son proteínas o subunidades proteicas idénticas que reciben el nombre de capsómeros; pueden tener diferentes formas dependiendo de su simetría.

Así podemos distinguir las cápsides helicoidales, en las que hay un único capsómero dispuesto sobre un eje central en forma de hélice. Es la disposición típica de los virus que infectan plantas.

Tendríamos un segundo tipo, las cápsides icosaédricas en las que, como su propio nombre indica, los capsómeros se disponen en forma de icosaedro. Infectan células animales, principalmente, aunque en menor medida pueden infectar también vegetales.

Y por último, tenemos las cápsides complejas, en las que la cápside no es ni del todo helicoidal ni del todo icosaédrica; pueden tener colas proteicas o una pared exterior más compleja que lo que acabamos de definir.

Ácido nucleico

El ácido nucleico es el genoma propio del virus. Puede ser de dos tipos: ADN o ARN, lo que les confiere el nombre de «virus ARN» o «virus ADN». El tipo de genoma que más abunda es el ARN.

El tamaño del genoma varía mucho de unas especies a otras, pero sí es cierto que los ARN tienen genomas más pequeños que los de ADN.

Modos de vida de los virus. Ciclo biológico

Seguro que en más de una ocasión os habéis preguntado cómo hacen para infectar, para propagarse y provocar una enfermedad. Técnicamente se conoce con el nombre de ciclo de replicación de los virus y consta de seis fases:

Fase de fijación: también llamada de adsorción. ¡Ojo! No confundir con absorción. En esta fase, el virus se adhiere a receptores específicos de la célula a la que va a infectar mediante las proteínas de la cápside. Si la célula no tiene los receptores adecuados, no se fijará y no podrá infectarla. Es como si «no encajara».

Fase de penetración: es la que sigue a la adhesión o fijación. Se hace por endocitosis (la célula engloba al virus) gracias a los receptores o cuando las membranas se funden. También puede ocurrir que abra una grieta en la célula y penetre directamente.

Fase de despojo: en esta tercera fase, la cápside es destruida por enzimas víricas o del huésped, produciéndose así la liberación del ácido nucleico del virus.

Fase de replicación: durante esta fase, se sintetiza o crea una réplica exacta del material genético, se crean también proteínas víricas y se replica el genoma viral. En el caso de los virus ADN primero se crea una cadena de ADN complementario, mientras que en los virus ARN el mismo ácido ribonucleico hace de molde para la fabricación del nuevo.

Fase de ensamblaje: como si de un mecano se tratara, las nuevas piezas que se han creado en la fase anterior se ensamblan de forma automática en la mayor parte de los casos. En algunas ocasiones, algunos virus precisan la intervención de enzimas codificadas en su ácido nucleico.

Fase de liberación: una vez que ha infectado la célula susceptible, rompe su membrana, liberándose y estando preparado para seguir infectando a otras células.

Los virus recién formados van saliendo de la célula infectada conforme se van formando, sin esperar a que ésta muera. ¿Por qué? Muy sencillo. Mientras la célula infectada sigue viva, puede seguir produciendo partículas de virus que se seguirán liberando para continuar infectando a muchas más células.

En algunas ocasiones, el virus no produce cambios importantes en la célula infectada, sino que la utilizan de «reservorio», pudiendo producir enfermedad en un momento dado que vendrá determinado por circunstancias del sujeto o del entorno que lo rodea.

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