Pérdida de peso, voluntaria e involuntaria

Pérdida de peso
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Perder peso significa disminuir un porcentaje de la masa corporal, esto incluye músculo, tejidos, grasas y líquidos. Existen dos formas de perder peso, una es la pérdida de peso voluntaria y la otra es la denominada pérdida de peso involuntaria.

En el primer caso, pérdida de peso voluntaria, si la persona es obesa o no está a gusto con su figura, probablemente decida perder peso de forma voluntaria a través de una dieta, aunque deberá asociarla a un plan de vida saludable que incluya actividad física y cambio de hábitos importantes para poder llevar a buen término su propósito.

Mientras que en el segundo caso, pérdida de peso involuntaria, la persona no quiere perder peso pero sin embargo nota que hay disminución importante del peso corporal, siendo este signo lo que motiva a consultar a un médico y así encontrar la causa del problema.

Podría decirse entonces que la pérdida de peso voluntaria es un proceso fisiológico donde se ajusta una serie de factores para propiciar la pérdida controlada de peso.

En tanto que la pérdida de peso involuntaria es producto o consecuencia de alguna patología subyacente.

¿Cómo se controla el peso?

Este punto es muy importante, no basta con pararte en una balanza y ver que has perdido peso en relación a la última vez que te pesaste, el control del peso va un poco más allá, pues es necesario saber qué cantidad de grasa posees.

Para ello, Adolphe Quetelet ideó lo que lo que hoy se conoce como índice de masa corporal (IMC) y actualmente es el parámetro antropométrico más utilizado para controlar el peso de la persona.

El índice de masa corporal es la medida que utilizan los nutricionistas para controlar a sus pacientes. Este índice es el producto de una ecuación matemática muy sencilla, que consiste en dividir tu peso en kilogramos entre tu altura en m2.

– Una persona se considera de bajo de peso cuando su IMC es menor a 18,5.

– Tendrá un peso ideal o normal cuando el IMC oscile entre 18,5 a 24,9.

– Estará en sobrepeso con un IMC entre el rango de 25 a 29.

– Paciente con obesidad:

  1. Clase I cuando el IMC es de 30- 34,9.
  2. Clase II IMC de 35 a 39.
  3. Clase III denominada obesidad mórbida IMC mayor a 40.

Formas de perder peso de manera voluntaria

Con el fin de perder peso se han diseñado un sinfín de planes dietéticos denominadas dietas.

Cada una se basa en principios fisiológicos para lograr la pérdida de peso. Algunas pueden resultar algo peligrosas si no se ejecutan de la manera correcta y por el tiempo necesario.

Entre algunos tipos de dietas que se pueden mencionar y que han sido muy promocionadas en internet se encuentran:

La dieta VLCD, la dieta cetogénica, el ayuno prolongado, la combinación de la dieta cetogénica con el ayuno prolongado, entre muchas otras.

VLCD (Very Low Calorie Diet)

Esta dieta se denomina así porque consiste en la ingesta entre 0 a 600 Kcal en 24 horas. Los alimentos que se incluyen son proteínas de alta calidad y carbohidratos.

Con este tipo de dieta el paciente podría presentar una cetosis leve la cual no es dañina, a diferencia de las dietas cetogénicas y el ayuno prolongado que el paciente llega a tener una cetosis severa.

Dieta cetogénica o Keto

Este tipo de dieta se caracterizada por su bajo consumo en carbohidratos, alto en grasas y consumo de proteínas moderadas.

Actualmente ha estado de moda en los vegetarianos y los veganos aunque parezca insólito, solo que estos sustituyen la grasa y la proteína animal por las de origen vegetal.

Algunos autores opinan que las dietas cetogénicas ayudan a perder peso, controlar el azúcar en la sangre y disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, reduciendo los niveles elevados de triglicéridos, colesterol LDL o mejor conocido como colesterol malo y la tensión arterial.

Esto se debe a que aumenta los niveles de adiponectina. Esta es una proteína capaz de regular el azúcar en la sangre y el metabolismo de las grasas. Además de ayudar a tener menos inflamación y enfermedades asociadas a la obesidad.

Sin embargo, otros autores opinan que las dietas cetogénicas son dañinas para el organismo.

En primer lugar porque carecen de muchos nutrientes esenciales para la vida como aminoácidos glucogénicos, los carbohidratos, vitaminas y minerales, originando fatiga, náuseas, irritabilidad, estreñimiento, dificultad para concentrarse, diarreas, debilidad, dolor de cabeza, calambres musculares, mareos e insomnio.

Todo este cuadro de síntomas es conocido como la fiebre cetogénica, ya que hay un exceso de producción de cuerpos cetónico, tales como: ácido acético y ácido beta-hidroxibutírico, cuadro denominado «cetosis o cetoacidosis».

Ayuno prolongado

El ayuno intermitente o prolongado junto a las dietas cetogénicas han estado muy en boga como métodos de restricción de calorías eficaz para perder peso o mejorar algunos problemas de salud, como la resistencia a la insulina.

Sin embargo, la inanición provoca una cetosis que puede llegar a ser severa. Por este motivo es que algunos médicos no recomiendan este tipo de conducta alimenticia, ya que los efectos secundarios que provoca la cetosis pueden ser muy graves.

Causas de pérdida de peso de forma involuntaria

Las principales enfermedades que se asocian a una gran pérdida de peso se mencionan a continuación:

Hipertiroidismo

Una de las causas más frecuentes de pérdida de peso de forma involuntaria es el padecimiento de hipertiroidismo.

La glándula tiroides es la encargada de producir dos importantes hormonas, que son la T3 (triyodotironina) y la T4 (tiroxina).

Ambas activan el metabolismo del organismo, pero cuando se producen en exceso, el metabolismo se acelera de tal manera que la persona inevitablemente perderá peso.

Por lo general viene acompañada de bocio que es el recrecimiento de la glándula tiroidea, la cual puede ser macroscópicamente visible a simple vista, notándose un bulto en la parte baja del cuello.

Junto a la pérdida de peso el paciente presenta otras manifestaciones clínicas que hacen sospechar la causa del problema, por ejemplo, el paciente tiene dificultad para dormir, presenta estados de ansiedad y nervios, se encuentra irritable, sufre de taquicardias, cansancio, diarreas e hipersensibilidad al calor.

Mala absorción de los alimentos

Los trastornos de mala absorción se producen por anomalías de la captación y posterior transporte de los macro y micronutrientes a nivel de la pared intestinal, denominándose síndrome de mala absorción.

Como los nutrientes no son absorbidos aun cuando el paciente se alimente, este perderá peso y se harán evidentes signos de desnutrición, así como otras manifestaciones típicas de este síndrome como la anemia macrocítica por deficiencia de vitamina B12 y diarreas frecuentes.

Este trastorno a la larga desencadena deficiencias importantes en el crecimiento, la actividad física y mental, debida a la carencia de macronutrientes y micronutrientes.

Pérdida de peso por diabetes no controlada

La diabetes tipo I es un trastorno ocasionado principalmente por la no producción de insulina, mientras que la diabetes tipo II es debido la disfuncionalidad de los receptores de la insulina.

Si esta enfermedad no es controlada puede desencadenar en el paciente un cuadro de cetoacidosis diabética, ya que como el organismo no puede hacer uso de la glucosa, degrada la grasa que está en depósito.

El exceso de ácidos formados por el catabolismo lipídico crea la cetoacidosis. Este cuadro es una complicación extremadamente grave y la mayoría de las veces requiere de hospitalización.

La cetoacidosis se manifiesta con náuseas, vómitos, cansancio, insomnio, desfallecimiento, sed exagerada, hiperventilación y pérdida de peso.

Cáncer

Es muy común que los pacientes oncológicos bajen mucho de peso, en ocasiones este es el primer signo que lleva al paciente a sospechar que algo anda mal.

Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza el grado de deterioro físico, orgánico y nutricional se hacen muy evidentes, existiendo pérdida de masa muscular y de grasa (caquexia tumoral), además el paciente no quiere comer (inapetencia) lo que empeora el cuadro.  

También influyen algunos trastornos metabólicos donde existe un aumento del catabolismo de las proteínas y aumento de gasto energético, aun en reposo, pero esto va a depender del tipo de cáncer, pues no se presenta en todos los casos.

Una pérdida de peso importante es signo de mal pronóstico y de baja tasa de sobrevivencia.

Muchas veces la muerte del paciente puede sobrevenir más por los problemas de desnutrición que por la enfermedad en sí.

Pérdida de peso por drogadicción

Algunas drogas como la cocaína no solamente inhibe el apetito, sino además impiden que la grasa se almacene adecuadamente, ambas cosas promueven la pérdida de peso de forma rápida y exagerada.

Sin embargo, el problema de pérdida de peso se resuelve al dejar de consumir la droga.

Efectos secundarios a fármacos

Existen medicamentos que han sido creados para un determinado fin, y que nada tienen que ver con pérdida de peso, pero su consumo prolongado puede provocar este efecto como una consecuencia secundaria.

Por ejemplo el topiramato es un medicamento que se prescribe a pacientes con problemas de epilepsia, migrañas, entre otros trastornos neurológicos, pero sería un grave error consumirlo solo para obtener su efecto secundario, ya que este medicamento está diseñado para desórdenes a nivel cerebral, además de tener otros efectos adversos no deseables. Es decir, su uso es muy delicado y solo puede ser administrado bajo vigilancia médica.

Trastornos de la conducta alimentarios

Son conductas patológicas que asumen los pacientes por su obsesión de perder peso o de no sentirse obesos.

Y aunque pudiera pensarse que la pérdida de peso en este caso es voluntaria debido a las acciones tomadas por la persona, también hay que considerar que obedecen a trastornos mentales, y por ello se ubica como una causa patológica y por ende involuntaria, ya que si la persona estuviese en su sano juicio no se comportaría de tal manera.

Anorexia

Estas personas se ven siempre gordas y tienen una obsesión por llegar al peso y a la figura ideal. Para ello evitan el consumo de alimentos y pueden acudir a la realización de ejercicios en exceso.

También es común que delante de su familia esta coma una buena ración de comida pero luego recurra a métodos que le ayuden a deshacerse de las calorías como la inducción del vómito, uso de laxantes, etc.

Las personas con este trastorno pueden llegar a la inanición.

Pregorexia

Lo sufren algunas mujeres embarazadas que se horrorizan de verse gordas, y comienzan hacer dietas estrictas mientras están en gestación, lo cual es muy peligroso tanto para ella como para el bebé.

Laborópatas

Son personas obsesivas con el trabajo y por tal motivo descuidan su alimentación, de tal manera que por volver rápido a sus labores comen cualquier cosa, mientras más rápido mejor, por ello acuden mucho a la comida chatarra con pocos nutrientes.

Bulimarexia

Estas personas tienen episodios en el que sienten que no deben comer y en otros casos se desquitan con un consumo exagerado de comida. También se le conoce como bulimia restrictiva.

Seudorexia (pica)

Son personas que tienen un impulso por ingerir o lamer cosas que no son comestibles, como tierra (geofagia), tiza, cenizas de cigarro, yeso, entre otras. Esta práctica por supuesto además de peligrosa no es nada nutritiva.

Permarexia

Como su nombre lo indica son personas que viven en una constante dieta, pues sienten que ninguna le satisface.

Se pasan la vida buscando la dieta perfecta o la que les haga bajar más rápido de peso, pero siente que no le funciona ninguna, adquiriendo una alimentación desequilibrada y pobre en nutrientes.

Sadorexia

Estos pacientes combinan varios trastornos a la vez, tal como anorexia, bulimia y la ortorexia, además tienen un comportamiento masoquista, haciéndose daño a sí mismos como castigándose por no tener la figura ideal.

Se considera que esta persona hace una dieta del dolor. Son pacientes depresivos, de baja autoestima. Estos pacientes si no reciben ayuda pueden llegar a la muerte.

Ebriorexia

Generalmente lo sufren adolescentes mujeres que tienen una obsesión por estar delgadas, pero también sienten una gran atracción por el alcohol.

Sin embargo, como saben que las bebidas alcohólicas pueden estar cargadas de calorías tratan de minimizar el problema disminuyendo la ingesta de alimentos de forma exagerada.

Potomanía

Son personas que sufren de polidipsia psicogénica, es decir, actúan como si tuviesen una sed excesiva y por ello se ven impulsadas a beber mucho líquido, más de lo normal.

Al mismo tiempo la cantidad de líquidos consumidos hacen que la persona se sienta saciada y por ello no coma o coma poco. Es un trastorno muy peligroso, ya que lleva a la persona a una sobrehidratación y las consecuencias pueden ser muy graves.

Referencias

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